Archive for 8 julio 2011

Jeff, de los Forsythe de toda la vida

julio 8, 2011

Conocí a Jeff cuando lo trasladaron a Barcelona desde Portland a principios de siglo. De vez en cuando nos mandan un manager americano, para que no acabemos de perder las esencias, y sigamos trabajando en equipo para conseguir la calidad total sin sacrificar nuestro compromiso con el cliente. Al poco de llegar se plantó en su cubículo con una preciosa Serotta de titanio, tratando de hacer entender al guardia de seguridad que le perseguía diciéndole que la bici al párking, que no, que ni se hacía a la idea de lo que costaba, y que de ninguna de las maneras iba a dejarla en la calle. Se salió con la suya, y durante el par de años que anduvo por aquí, la rueda de su bici asomando sobre las mamparas, con la toalla y el culotte tendidos sobre el manillar, formaron parte del decorado de la oficina a diario.

Servidor de ustedes, Cal y Jeff, a punto de zamparse un merecido entrepà en Monistrol de Calders.

Jeff era y sigue siendo un tipo encantador, así que alguna salida en bici juntos hicimos, pero como yo por aquel entonces estaba hecho un animal, y además Jeff me saca cosa de 20 años, acabó buscándose compañeros de aventuras más de su gusto. Aunque se volvió para América, hace unos años se organizó unas vacaciones ciclistas en los Pirineos, a las que se me invitó. Pero para entonces la magia entre Marlene y yo ya se había roto, y yo era un papá gordinflón al que ni se le pasaba por la cabeza subir un puerto de montaña.

Pero mira tú por donde que esta semana ha vuelto a Barcelona, acompañado de su amigo Cal, dispuestos a llegar hasta Suiza en bici. La campiña francesa creo que la harán en tren, que el llano es de maricas, pero los Pirineos y los Alpes se los piensan tragar enteritos. Así que me ofrecí a acompañarles con Wendy, para ayudarles a salir de Sant Cugat y cruzar Sabadell camino de Vic, su parada y fonda de esta noche. Mi idea era que a las 9 los tenía dando pedales, en horita y media los dejaba encaminados para Sant Llorenç, y como tardísimo a las 12 y media estaba de vuelta en la oficina… Como suele suceder, he acabado llegando a las 4 y con casi 100 Km a cuestas. Pero casi que ha merecido la pena. Y no, no sólo porque me hayan pagado el bocata e invitado a llevarme a esquiar a Utah si alguna vez voy por Portland en invierno…

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La princesa descalza

julio 5, 2011

Hace un par de noches, leyéndole a Gabriela un cuento a ver si tenía a bien dormirse, nos encontramos con un dibujo en el que el dueño del gato con botas besaba a la princesa con la que se iba a casar. Oír la palabra “princesa”, plantar su regordete índice  sobre la susodicha y soltar un “nena” (que es como se refiere ella a sí misma) fue todo uno. Luego señaló al muchacho a punto de pegar el gran braguetazo, y mirándome a los ojos me deshizo como un azucarillo en agua caliente musitando “papi”.

Tus ojos me recuerdan / las noches de verano / negras noches sin luna, / orilla al mar salado, / y el chispear de estrellas / del cielo negro y bajo. / Tus ojos me recuerdan / las noches de verano. / Y tu morena carne, / los trigos requemados, / y el suspirar de fuego / de los maduros campos. (Antonio Machado)

Efectivamente, su papi bebe los vientos por ella, así que ella hace con su papi lo que le da la real gana. Pero no se lo tengo muy en cuenta, porque me consta que es un amor correspondido. Como comenzara Lucas hace cosa de un año, a Gab también le ha dado por imitarme, y constantemente pide que le quiten las “papas”, que traducido al román paladino viene a significar zapatos. Normalmente para desesperación de su madre, que mal que bien sobrelleva que su marido sea gilipollas, pero no se resigna a que los niños (¿¡es que nadie piensa en los niños!?) corran la misma suerte.

¿Y tú a quién quieres más, Gab, a mamá o a papá?

Pero este fin de semana se conoce que la pillamos con la guardia baja, porque no sólo no protestó mientras paseábamos descalzos de la manita, sino que nos echó una foto bien chula. Tanto que, a pesar del asco que le da la idea de pisar sobre los vómitos, pises y cacas resecos de mil guiris y perros sarnosos, se empeñó en repetir la instantánea con ella y la enana de protagonistas…