Archive for 21 enero 2010

Más Challenge y menos hostias

enero 21, 2010

Una cosa curiosa, que descubrí hace unos días. Pongamos que uno está pensando en hacer el Challenge Barcelona-Maresme, lo mismo me da que sea el medio de mayo, o el completo de octubre. Si buscas en google, acabas en esta página…

http://www.challenge-barcelona.com/

…pero resulta que también existe esta otra…

http://www.challenge-barcelona.es/

…y no, no son el mismo organizador. De hecho ni siquiera anuncian la misma fecha para el medio: los primeros dicen que el 23, los segundos que el 16.  Al menos parece seguro que será en mayo.

Los detalles son farragosos, pero tienen que ver con Jordi González, el director de carrera de la primera edición, poniéndoles los cuernos a Evolution, los organizadores originales, con Team Challenge, la franquicia alemana.

Pa qué vamos a discutir, si podemos resolverlo a hostias...

Al final, parece que el gato al agua se lo llevarán los teutones, porque sin el consentimiento del Consell Comarcal, ni Challenge ni hostias, y estos ya se han posicionado, germanófilos ellos… Claro que en Finisher habían hablado con los de Evolution, y aunque no he leido la entrevista original, el que sepa ingles podrá ver aquí que no piensan dar su brazo a torcer. Normal.

A todo esto, Jordi González Pérez, que también tiene algo que ver con la gente del .es, es el nuevo entrenador de la nueva sección de triatlón que han montado desde el Club d’Atletisme Calella, con el pomposo nombrecito de Team Calella Triathlon. Ahí es nada…

Yo, por supuesto, ya me he apuntado…

San Silvestre 2009

enero 13, 2010

Gabriela nació el 14 de noviembre de 2.009. Súmale los 40 días reglamentarios del puerperio y te plantas en Nochebuena. Como celebrar el nacimiento del hijo de Dios follando fijo que te condena al fuego eterno, para el fin de su cuarentena Eva y yo nos fuimos a correr. Para ella fue la primera vez en cerca de un año, y aun así aguantó 20 minutos de trote cochinero sobre las flamantes Nike Air Span 6+ que le había traído Papá Noel. Y acabó contenta y todo, la muy jodía…

Elegidas por ser las más molonas de la tienda.

Tres días después, cuando las agujetas remitieron, volvimos a correr juntos, esta vez casi media hora, esta vez parando a caminar una media docena buena de veces, esta vez sin sonrisas ni contentos. Nadie dijo que aquello fuera a ser divertido, oiga.

En cualquier caso, quedó convencida de que correr media San Silvestre era factible, que era de lo que se trataba. Así que el día 31 allí que nos plantamos, sin dorsal ni leches. Que sí, que lo que es estar, está mal eso de no pagar la inscripción. Pero vamos, que tampoco me dan mucha pena los señores de Nike: ellos se empeñan con denuedo en joder una carrera preciosa, llenándola de gente que necesita de campañas mongoloides que les convenzan de que correr es guay, nosotros no les financiamos el despropósito.

Su puta madre qué frío hace...

La carrera propiamente dicha, sin demasiadas incidencias reseñables… Nos pelamos de frío esperando más de media hora a que nos dieran la salida, a Eva le entró el agobio de que su pequeñina llevaba casi tres horas sin la tetita de mami y se lanzó a tumba abierta bajo la lluvia, así que llegamos en un visto y no visto a Neptuno, donde pusimos fin a nuestra participación.

Hubo, eso sí, una cantidad apreciable de cachondeo del respetable a costa de que yo corriera descalzo. Estuvo el tipo al que le pudo la curiosidad y me preguntó directamente, y que no acabó de creerse, como le dijo Eva, que fuera una promesa para que Raúl juegue el Mundial. Tampoco parecí convencerle yo cuando le dije que era el futuro, y que todo el mundo lo haría de aquí a un par de años. Aunque lo mejor sin duda fue la conversación que les escuché a un padre y su hijo, según los adelantábamos:

– ¡Mira papá! ¡Ese va descalzo!

– Y más atrás había uno con el culo al aire…

Sus Majestades de Oriente

enero 8, 2010

Los Reyes Magos llegaron unas horas temprano, así que cuando volví del trabajo el día 5 había un paquetito esperándome. Dentro, mi regalo de Navidad a mí mismo: unas Vibram FiveFingers, y unos calcetines Injinji para acompañarlas.

De puro feas hasta son bonitas...

Me las puse de inmediato, y es una experiencia curiosa: acertar a meter cada dedo en su sitio, tejido en contacto con los laterales de los deditos de los pies… Pero en un par de minutos te habitúas a tanta nueva sensación y realmente se ajustan como un guante. Salimos esa misma noche a dar una vuelta, a que Lucas presentara sus respetos a los Reyes Magos en su desfile triunfal por Calella. Y mi primera impresión fue que aquello se parecía demasiado a ir de verdad descalzo. Supongo que esperaba tener los pies más calentitos, y que me molestaran menos las piedrecitas del camino.

El día 6, mientras los otros niños sacaban a pasear sus flamantes bicicletas y coches de control remoto, yo llevé mi juguete nuevo a correr al paseo de la playa. Curiosamente esta vez tuve justo la sensación contraria: se parece menos de lo que me esperaba a correr descalzo. La gravilla se vuelve prácticamente imperceptible, y dejas de oír voces viniendo del carril bici, con su asfalto y su cemento liso y sin relieves, llamándote para que corras por ahí, en vez de sobre la tierra, con sus putas chinitas. Pero la comodidad la pagas en propriocepción. Y es que sin chinitas jodiendo, no hay recompensa inmediata por relajar los pies, mantener la cadencia alta, flexionar las rodillas…

A punto para salir al mundo exterior.

Supongo pues que cuando vuelva el calorcito, retomaré lo de correr descalzo de verdad. Pero tanto para el frío como para cuando vuelva a correr por montaña, creo que ya tengo calzado. Abril, con la prueba de fuego del Costa Brava Xtrem será un buen momento para comprobarlo.

Quiero unas, ¿dónde me las compro?

Primero, un par de recomendaciones:

  • Pruébatelas antes de comprar. Las guías para elegir talla están muy bien, pero a poco que tus dedos se salgan un poco de lo habitual puede haber sorpresas. Mi pequeño meñique a mí me obliga a llevar una talla más de lo que pensaba.
  • Vas a parecer gilipollas. O al menos mucha gente va a pensar que pareces gilipollas. No tan gilipollas como si fueras descalzo del todo, pero gilipollas en cualquier caso. A lo mejor en el barrio de Gràcia en Barcelona, o en el de Malasaña en Madrid, resultan de lo más trendy y cool. Pero fuera de sus fronteras recuérdalo: pareces gilipollas.

Si aun así quieres unas, la cosa no acaba de ser fácil en España. Hasta donde yo sé:

  • En Barcelona tienen alguna talla de algún modelo en Balmat, en la tienda de Gran Vía.
  • En Zaragoza está Osso, donde yo me las probé. Tienen además una tienda online, 5dedos.es, que es donde acabé comprando. Si estas acostumbrado a comprar por internet el procedimiento es un poco artesanal: transferencias bancarias, llamadas telefónicas… Pero la experiencia ha sido muy buena a pesar de todo.
  • En Madrid, por lo que he leído,  parece ser que en algún momento las tuvieron en Indian Tarifa, aunque no lo he comprobado por mí mismo.
  • En Granada, está Sportfin, que además gestionan fivefingers.es, la otra tienda online española, así que es de suponer que las tengan a la venta también. Mi talla no aparecía disponible, y no contestaron a mi correo preguntándoles por disponibilidad futura, así que perdieron un cliente. El sistema de pago parece más automatizado, vía PayPal.

Cuando fuimos triatletas

enero 7, 2010

La foto de más abajo pretende demostrar que hubo un tiempo remoto en que podía afirmarse sin rubor que yo era un triatleta. Ha llovido mucho desde aquel glorioso 2001 en que rondaba en cada carrera de larga distancia ser la tercera mujer. Solía dejarme fuera del podio, aparte de lo de tener pilila, Ruth Gómez, que cruzó esa misma meta cosa de un cuarto de hora antes, y que parece haber tenido (y seguir teniendo…) una carrera deportiva bastante más duradera que la mía.

Y es que la fotico ilustra tanto el brillante mediodía, como el comienzo de la larga noche.  No hubo temporada 2002, ni oscuras golondrinas, ni tupidas madreselvas, ni palabras ardientes sonando. Principalmente porque no me dio la gana seguir entrenando… hasta este pasado verano. Volví a correr, volví a nadar, volví a pedalear… Volví.

Este es pues, querido lector, el blog de un triatleta. Lo sé, lo sé, pero no temas… No es mi intención reemplazar al BIPM, así que trataré de evitar apasionantes entradas desglosando arcanos detalles numéricos de mis entrenamientos. Tampoco se me espera en Shaolin, así que la filosofía de todo a 100 sobre como es el camino y no la meta lo que da sentido a nuestras vidas tampoco será, Pequeño Saltamontes, materia habitual del blog.

Y habrá quien se pregunta, ¿acaso hay algo más en el triatlón que metrología aplicada y espiritualidad Zen? Joder, espero que sí…

También encontrarán acomodo por aquí las aventuras deportivas de Eva. ¿Que quién es Eva? Pues aquí mi señora, aquí unos lectores:

Otro retorno desde más allá de la molicie, aunque ella tenga la excusa de haber tenido dos hijos por el camino: Lucas y Gabriela, que también aparecerán, tan pronto como podamos relacionar sus torpes movimientos infantiles con el deporte.

Y la cuadrilla de ratas la completan Walter y Rosita, al sprint en sus años mozos en la cabecera del blog, que van a vivir una segunda juventud en esta segunda mitad de su vida, les guste o no, acompañando a sus amitos a correr.