Archive for the ‘nadar’ Category

La gran hazaña a nado

octubre 18, 2010

Aquí estamos de nuevo para explicar peripecias y aventurillas de esta vuestra  humilde servidora.

Esta vez se trata de una gran, enorme, magnífica aventura marina de la cual, bien sabe dios,  me intenté escaquear, y es que como dice mi hijo muy sabiamente “yo no soy ningún valiente”… pues eso.

Pero así y todo me lancé a las agitadas aguas mediterráneas una solitaria y perturbadora mañana de agosto en un pequeño pueblo de Granada llamado La Herradura…

Allá que nos íbamos mi esposo Jaime a quién ya todos conocéis, mi suegro y padre de mi esposo, el Sr. Manolo, un importante ingeniero químico de fama internacional, mi querida cuñada la tita Ana, una de las mentes más brillantes que ha dado la física moderna y la menda lerenda, una reconocida interina del cuerpo auxiliar de la administración general de la Generalitat de Catalunya.

Después de dejar atados los más mínimos detalles logísticos como esconder zapatos y toallas en la otra playa, comprar gorros para la cabeza y decidir que la inmensa boya de señalización (no fuera que nos acabara arrollando un patinete) debía ser arrastrada por Jaime, nos lanzamos a la mar a la señal de un, dos, tres, mariquita el último. Allá que íbamos pues, como jinetes del apocalipsis, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. “¿Iré más lento que los demás?”, “¿Me dará un tirón en el pie?”, “¿Me va a joder la travesía la puta boya?”,”¿Me devorarán los tiburones?”…

Y nadamos, y seguimos nadando y nadamos más… mucho mucho, pero que mucho rato más… No sé cuantos kilómetros fueron, ni cuánto tiempo estuvimos dale que te pego, ahora un ratito a crol, un ratito a braza, ahora hago el muerto para que me dé el solete en la jeta, ahora me echo unas risas tocando la pierna de mi marido para que piense que le ataca una sardina, mientras me dice muy serio,  que por favor deje de nadar a escasos 5 mm de su diestra…

La parte positiva fue la cantidad de pececitos de colores que vimos, y que una vez más me queda demostrado que nadar no cansa, y que ser David Meca no tiene ningún mérito una vez superado, por el método de la exposición a la fauna marina, el pánico atroz, que después de 15 minutos no deja de ser mal rollete, después de media hora  ligero malestar y a la hora y media de asunto juro que hubiera cabalgado encima de un tiburón blanco con tal de llegar a la orilla de una vez.

Y ya está. Seguiremos relatando aventuras cuando sucedan, que va a ir para largo porqué me encuentro en un momento de mi vida muy muy perro.

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Crónica de una muerte anunciada

agosto 16, 2010

Pues sí señores, tras recibir quejas y casi súplicas de personas que llevan desde el lunes con ganas de saber que fue de mí en Blanes, y como no me gusta hacerme de rogar aquí está la crónica de una muerte, digo de un acuatlón anunciado…

Un soleado 8 de agosto de 2010 muy prontito por la mañana…

Jaime: Eva, es la hora.
Yo: Ay mi amor, que me duele la pierna, casi que te espero aquí.
Jaime: Mecagoentoloquesemenea, tira pa’ la ducha ostias.
Yo: %$&???#%&&…. voy.

Media hora después…

Yo: Sube tú la niña a mi madre, que a mí me escupe en la cara.
Jaime: %$@&???#%&&… voy.

Un cuarto de hora más tarde en el coche ya: Coca-Cola & música de radiofórmula & medio sonrisilla en el careto rumbo a la Costa Brava.

9:00 a.m. Cojo mi dorsal que muy a mi pesar es el número 6. Muy a mi pesar pues no sé porqué extraño motivo estoy convencida de que me iban a dar del 1430 en adelante, coño, si los números de un solo dígito tienen que ser para los que son muy rápidos, o muy fuertes, o ambas, no??? pues no. Así que después de disculparme ante los señores de la organización y dejar muy clarito que aunque tenga un número tan corto no tengo intención de llegar entre los 10 primeros, acepto la bolsa y me voy a mis aposentos.

09:15 a.m. Crema solar, ingesta compulsiva de líquidos y encomendaciones varias a los santos patrones.

09:30 a.m. Empieza la cosa, nos situamos en un estratégico lugar (al final de todo) y nos lanzamos al agua con la esperanza de no morir devorados por los escualos.

Primera parte a nado: A mí como nadar no me cansa, me limito a ir lo más rápido que me permite la técnica, que no debe ser muy correcta habida cuenta de que no adelanto ni a una sola persona. Miento: adelanto a 7 ó 8 cuando me parece divisar a 1 metro bajo el agua una medusa de grandes dimensiones…

Yo: Jaime nos ataca una medusa!!!
Jaime: Es una bolsa mujer.
Yo (nadando como si me fuera la vida en ello y adelantando a los 7 ó 8 antes mentados): Y una mierda una bolsa, que tú no te guipas sin las gafas, ¡¡¡es una medusa!!! ¡¡corre, Jaime, salva tu vida.!!
Jaime: Eva, te vas a cansar y aún queda la carrerita y volver a nadar.
Yo: Ostias es verdad…a la mierda la medusa.

09:45 a.m. (más o menos) Llegamos a la orilla medio cansados pero contentos.

Sr. de la Organización (visiblemente incómodo ante la situación): Señora métase el pezón dentro del sostén, si hace usted el favor.
Yo: Que apuro Jaime, por dios, porqué no me has dicho nada?
Jaime: He pensado en no molestarte con eso…
Yo: Me molestas para decirme que alargue la brazada, que coja aire con la nariz cerca del sobaco, y no me molestas para decirme que se me ha salido un pecho??? %$@&???#%&&

1ª transición: Nada reseñable, seguramente Jaime hubiera preferido que no me secara con tanto mimo los pies, que no me pusiera los calcetines del derecho, y que no hubiera dejado la toalla doblada, pero aún así no refunfuña mucho…

Carrera propiamente dicha: Velocidad absurda con tramos de trote cochinero salpicado a veces de trote dignecillo, aunque esta apreciación es totalmente subjetiva claro está… Nos adelantan los 7 ó 8 desgraciados a los que habíamos adelantado antes por lo de la medusa, pero nosotros también adelantamos a una señorita, que sí, iba caminando, pero la ilusión que me hace no se describe con palabras: “hay que vivirlo.” Más tarde nos enteramos de que la muy jeta ha abandonado la carrera. Jaime intenta convencerme de que nos marquemos algún objetivo algo más ambicioso:

Jaime: Adelantamos al gordito de negro???
Yo: Buf. Grunch grunch, buf…
Jaime: Tranquila cariño tú a tu ritmo. Trae, ya te cojo yo la botella de agua…

2ª transición: No recuerdo nada de nada, tan sólo voces anónimas animando…

Voces anónimas: Vinga que l’ aigua està fresqueta. Va, que ja no queda res. Por aquí no, por aquí, muy bien… Lo importante es participar…
Yo: Participar, participar… Tu puta madre… (con perdón)

Segundo tramo de natación: Igual que el primero pero sin medusa, (debo decir que cuando meto la cabeza para respirar cierro los ojos no sea que vuelva a ver la medusa, ya que si esta vez tengo que aligerar el ritmo igual me da una parada cardiovascular). Al llegar, esta vez con los pechos bien colocados, nos encontramos a unos fans animándonos (el equipo de triatlón de Jaime), y botellitas de agua, y latas de coca-cola y bocadillos de jamón (que no comemos para hacernos los interesantes) Y ya para acabar e inmortalizar el momento, nos hacemos una foto con el susodicho equipo de triatlón.

Team Calella Triathlon: Vinga una foto.
Yo: Que no, que yo no me pongo que no soy del equipo y he quedado la penúltima, no soy digna, os la hago yo.
Team Calella Triathlon: Que sí mujer que has acabado y eso es lo que cuenta, ponte.
Yo (con los ojos humedecidos por la emoción, y pensando “y una mierda es lo que cuenta: el año que viene o no me presento o no quedo la última, ni la penúltima… por estas que son cruces”): Bueno, va, Luiiiiiis.

Shrek, Fiona y los duendecillos amarillos.

Sardinas asesinas

agosto 9, 2010

Ahora que ya está muerto y enterrado el acuatlón de Blanes, no tengo ya que guardar silencio por más tiempo. Blanes iba a ser, y de hecho ha sido, el reencuentro de Eva con la competición. Que estaba a su alcance yo no lo dudaba, y creo que ella tampoco: Eva venía de serie con un motorcillo diesel, que independientemente de si ha entrenado o no, lo mismo al trote, que al nado, que al pedaleo, cochineros siempre, aguanta hasta perderse tras el horizonte si hace falta.

Así que cualquier duda sobre su capacidad para acabar la prueba con dignidad era mental. Tampoco es que haga falta ser Joe Simpson bajando el Siula Grande (¿Que quién coño es Joe Simpson, que qué cojones es el Siula Grande? Ya está usted tardando, joven: lea el libro, vea la película, búsquelo en wikipedia, pero no nos insulte con su ignorancia) para acabar un triste acuatlón. Pero es que más allá de las mariposas en el estómago que todos tenemos en la línea de salida, o de ese miedo tonto (y en este caso justificado) a llegar el último, Eva le tiene pánico a morir devorada por las alimañas marinas. Así que hacerle nadar en el mar es siempre un gran interrogante. “Pero tonta, ¿qué te va a atacar, una sardina asesina? ¡Que esto es el Mediterráneo, mujer, que aquí lo más peligroso que te vas a encontrar es un tampón usado!”

Así que, estando así el patio, qué no hubiera pasado de haberle enseñado este vídeo del año 1992, filmado en Tossa de Mar, que no estará a más de 15 Km nadando de Blanes.

Y ahora a ver cómo hago yo para convencerla de que se meta en el agua el 19 de septiembre en Ampuriabrava