Posts Tagged ‘pedalear’

Kimberly

octubre 23, 2011

Según el modelo de Kübler-Ross, la negación, la ira, la negociación y la depresión han dado por fin paso a la aceptación. Lo que viene a ser coloquialmente aquello de “a rey muerto, rey puesto,” o “el muerto al hoyo, y el vivo al bollo,” o como dice Lucas (9:60) que dijo el Cordero de Dios: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios.” Sea pues.

Wendy no está, ni por desgracia se la espera. Así que el vacío que dejó ha venido a llenarlo Kimberly.

Amarillo pollo, el color de los campeones.

Los más avispados ya se habrán dado cuenta, pero cualquiera que sepa algo de bicis debiera de haber notado algo chocante en la foto. Efectivamente, Kim es bien distinta de Wendy: amarillo en vez de rojo; acero (o sea, hierro) en vez de carbono; 32 radios por rueda en vez de 20; y el verdadero meollo de la cuestión, una marcha en vez de 20…

Sí, Kim es una fixie, una bicicleta de piñón fijo. En realidad de momento todavía lleva rueda libre, aunque en breve completaremos la conversión. Los 42 dientes del plato y 18 del piñón suponen, en su única e inalterable marcha, 26 Km/h a las 90 r.p.m. que dice el canón son las óptimas. A partir de ahí, las cuentas son sencillas: si quiero volver a llanear a 36 Km/h, como en los buenos tiempos con Wendy, tendré que aprender a sostener más de 120 r.p.m.; si quiero dejar la carretera de la costa y volver a adentrarme en los puertecitos del Montnegre, tendré que aprender a aguantar pedaleando a menos de 40 r.p.m. Y una vez arriba, aquellas trepidantes bajadas a 50 ó 60 Km/h ahora requerirán dejar que la gravedad me gire las piernas allá por las 180 r.p.m.

La excusa formal para lo que pudiera parecer un serio ataque de gilipollismo es que es una herramienta de entrenamiento formidable, que hace de ti un ciclista más eficiente, más fuerte, e incluso mejor persona. Pero percibo que hay algo más, que todos esos tipos que reniegan del desviador y sus pompas saben algo que los demás no sabemos. Y los primeros 50 Km con Kim pudieran haber empezado a confirmarlo. Seguiré informando de mi tránsito por la extravagancia, mientras camino con paso decidido hacia el disparate….

Biciclismo

agosto 12, 2011

A lo mejor soy yo, que soy fácilmente impresionable, pero que se pueda mantener el equilibrio encima de una bici sin irse de morros al suelo me resulta eso mismo: impresionante. De puro cotidiano puede parecer simple, pero las sutilezas matemáticas y físicas que hay detrás son apasionantes. Podría tratar de explicarlo yo, pero no se me iba a entender, así que mejor que no se le entienda a Andy Ruina, que es el señor viejuno y muy sabio (no hacen catedrático en Cornell a cualquiera) que lo cuenta en este vídeo…

Quien prefiera la letra escrita, aquí hay 50 páginas en las que Ruina y sus secuaces, con un tal Jim Papadopoulos al frente de las operaciones, desarrollan las ecuaciones que rigen el movimiento de una bicicleta. El resumen viene a ser que es muy complicado, y que cualquier simplificación que se pretenda hacer sobre qué le da estabilidad a una bicicleta no deja de ser eso mismo: una simplificación, probablemente bastante burda.

A que molo...

Todo este rollo viene a cuento de que el pasado domingo, 24 de julio de 2.011, a eso de las 8 de la tarde, tras unos 1.000 m de imprecaciones mías hacia su persona, que puede que incluyeran cagarme en su puta calavera mientras corría agachado a su lado, Lucas aprendió a resolver las ecuaciones de Papadopoulos en tiempo real, y echó a rodar sobre sólo dos ruedas. No había ni padre ni niño más orgullosos en muchas millas a la redonda…

Jeff, de los Forsythe de toda la vida

julio 8, 2011

Conocí a Jeff cuando lo trasladaron a Barcelona desde Portland a principios de siglo. De vez en cuando nos mandan un manager americano, para que no acabemos de perder las esencias, y sigamos trabajando en equipo para conseguir la calidad total sin sacrificar nuestro compromiso con el cliente. Al poco de llegar se plantó en su cubículo con una preciosa Serotta de titanio, tratando de hacer entender al guardia de seguridad que le perseguía diciéndole que la bici al párking, que no, que ni se hacía a la idea de lo que costaba, y que de ninguna de las maneras iba a dejarla en la calle. Se salió con la suya, y durante el par de años que anduvo por aquí, la rueda de su bici asomando sobre las mamparas, con la toalla y el culotte tendidos sobre el manillar, formaron parte del decorado de la oficina a diario.

Servidor de ustedes, Cal y Jeff, a punto de zamparse un merecido entrepà en Monistrol de Calders.

Jeff era y sigue siendo un tipo encantador, así que alguna salida en bici juntos hicimos, pero como yo por aquel entonces estaba hecho un animal, y además Jeff me saca cosa de 20 años, acabó buscándose compañeros de aventuras más de su gusto. Aunque se volvió para América, hace unos años se organizó unas vacaciones ciclistas en los Pirineos, a las que se me invitó. Pero para entonces la magia entre Marlene y yo ya se había roto, y yo era un papá gordinflón al que ni se le pasaba por la cabeza subir un puerto de montaña.

Pero mira tú por donde que esta semana ha vuelto a Barcelona, acompañado de su amigo Cal, dispuestos a llegar hasta Suiza en bici. La campiña francesa creo que la harán en tren, que el llano es de maricas, pero los Pirineos y los Alpes se los piensan tragar enteritos. Así que me ofrecí a acompañarles con Wendy, para ayudarles a salir de Sant Cugat y cruzar Sabadell camino de Vic, su parada y fonda de esta noche. Mi idea era que a las 9 los tenía dando pedales, en horita y media los dejaba encaminados para Sant Llorenç, y como tardísimo a las 12 y media estaba de vuelta en la oficina… Como suele suceder, he acabado llegando a las 4 y con casi 100 Km a cuestas. Pero casi que ha merecido la pena. Y no, no sólo porque me hayan pagado el bocata e invitado a llevarme a esquiar a Utah si alguna vez voy por Portland en invierno…