Archive for 16 agosto 2010

Crónica de una muerte anunciada

agosto 16, 2010

Pues sí señores, tras recibir quejas y casi súplicas de personas que llevan desde el lunes con ganas de saber que fue de mí en Blanes, y como no me gusta hacerme de rogar aquí está la crónica de una muerte, digo de un acuatlón anunciado…

Un soleado 8 de agosto de 2010 muy prontito por la mañana…

Jaime: Eva, es la hora.
Yo: Ay mi amor, que me duele la pierna, casi que te espero aquí.
Jaime: Mecagoentoloquesemenea, tira pa’ la ducha ostias.
Yo: %$&???#%&&…. voy.

Media hora después…

Yo: Sube tú la niña a mi madre, que a mí me escupe en la cara.
Jaime: %$@&???#%&&… voy.

Un cuarto de hora más tarde en el coche ya: Coca-Cola & música de radiofórmula & medio sonrisilla en el careto rumbo a la Costa Brava.

9:00 a.m. Cojo mi dorsal que muy a mi pesar es el número 6. Muy a mi pesar pues no sé porqué extraño motivo estoy convencida de que me iban a dar del 1430 en adelante, coño, si los números de un solo dígito tienen que ser para los que son muy rápidos, o muy fuertes, o ambas, no??? pues no. Así que después de disculparme ante los señores de la organización y dejar muy clarito que aunque tenga un número tan corto no tengo intención de llegar entre los 10 primeros, acepto la bolsa y me voy a mis aposentos.

09:15 a.m. Crema solar, ingesta compulsiva de líquidos y encomendaciones varias a los santos patrones.

09:30 a.m. Empieza la cosa, nos situamos en un estratégico lugar (al final de todo) y nos lanzamos al agua con la esperanza de no morir devorados por los escualos.

Primera parte a nado: A mí como nadar no me cansa, me limito a ir lo más rápido que me permite la técnica, que no debe ser muy correcta habida cuenta de que no adelanto ni a una sola persona. Miento: adelanto a 7 ó 8 cuando me parece divisar a 1 metro bajo el agua una medusa de grandes dimensiones…

Yo: Jaime nos ataca una medusa!!!
Jaime: Es una bolsa mujer.
Yo (nadando como si me fuera la vida en ello y adelantando a los 7 ó 8 antes mentados): Y una mierda una bolsa, que tú no te guipas sin las gafas, ¡¡¡es una medusa!!! ¡¡corre, Jaime, salva tu vida.!!
Jaime: Eva, te vas a cansar y aún queda la carrerita y volver a nadar.
Yo: Ostias es verdad…a la mierda la medusa.

09:45 a.m. (más o menos) Llegamos a la orilla medio cansados pero contentos.

Sr. de la Organización (visiblemente incómodo ante la situación): Señora métase el pezón dentro del sostén, si hace usted el favor.
Yo: Que apuro Jaime, por dios, porqué no me has dicho nada?
Jaime: He pensado en no molestarte con eso…
Yo: Me molestas para decirme que alargue la brazada, que coja aire con la nariz cerca del sobaco, y no me molestas para decirme que se me ha salido un pecho??? %$@&???#%&&

1ª transición: Nada reseñable, seguramente Jaime hubiera preferido que no me secara con tanto mimo los pies, que no me pusiera los calcetines del derecho, y que no hubiera dejado la toalla doblada, pero aún así no refunfuña mucho…

Carrera propiamente dicha: Velocidad absurda con tramos de trote cochinero salpicado a veces de trote dignecillo, aunque esta apreciación es totalmente subjetiva claro está… Nos adelantan los 7 ó 8 desgraciados a los que habíamos adelantado antes por lo de la medusa, pero nosotros también adelantamos a una señorita, que sí, iba caminando, pero la ilusión que me hace no se describe con palabras: “hay que vivirlo.” Más tarde nos enteramos de que la muy jeta ha abandonado la carrera. Jaime intenta convencerme de que nos marquemos algún objetivo algo más ambicioso:

Jaime: Adelantamos al gordito de negro???
Yo: Buf. Grunch grunch, buf…
Jaime: Tranquila cariño tú a tu ritmo. Trae, ya te cojo yo la botella de agua…

2ª transición: No recuerdo nada de nada, tan sólo voces anónimas animando…

Voces anónimas: Vinga que l’ aigua està fresqueta. Va, que ja no queda res. Por aquí no, por aquí, muy bien… Lo importante es participar…
Yo: Participar, participar… Tu puta madre… (con perdón)

Segundo tramo de natación: Igual que el primero pero sin medusa, (debo decir que cuando meto la cabeza para respirar cierro los ojos no sea que vuelva a ver la medusa, ya que si esta vez tengo que aligerar el ritmo igual me da una parada cardiovascular). Al llegar, esta vez con los pechos bien colocados, nos encontramos a unos fans animándonos (el equipo de triatlón de Jaime), y botellitas de agua, y latas de coca-cola y bocadillos de jamón (que no comemos para hacernos los interesantes) Y ya para acabar e inmortalizar el momento, nos hacemos una foto con el susodicho equipo de triatlón.

Team Calella Triathlon: Vinga una foto.
Yo: Que no, que yo no me pongo que no soy del equipo y he quedado la penúltima, no soy digna, os la hago yo.
Team Calella Triathlon: Que sí mujer que has acabado y eso es lo que cuenta, ponte.
Yo (con los ojos humedecidos por la emoción, y pensando “y una mierda es lo que cuenta: el año que viene o no me presento o no quedo la última, ni la penúltima… por estas que son cruces”): Bueno, va, Luiiiiiis.

Shrek, Fiona y los duendecillos amarillos.

Wie einst, Lili Marlene

agosto 10, 2010

Vaya por delante que mi vida con Eva es genial: ella es una mujer estupenda y tenemos dos hijos maravillosos que son mismamente como dos soles que iluminan nuestros corazones y los hacen rebosar de dicha y alegría. En definitiva Eva es, aunque le joda, el amor sagrado, compañera de mi vida, esposa y madre a la vez…

Pero yo, como Ingrid Bergman en Casablanca, tengo un pasado. Un pasado con nombre de mujer: Marlene.

La conocí cuando apenas acababa de aterrizar en Barcelona, allá por la primavera del 2000. Era blanca como la nieve, y tan suave al tacto que parecía de nácar. Un día vino a casa, se quedó a pasar esa noche… y las de los dos años siguientes. Marlene no fue la primera, y ha habido otras después. Pero juntos franqueamos el paso a un mundo de placeres que yo ni siquiera imaginaba posibles. Aun hoy, con sólo cerrar los ojos, parece que pueda sentirla retorciéndose, contoneándose bajo mí, vibrando inagotable durante horas, hasta que el cansancio nos rendía empapados en sudor…

Era una relación disparatadamente intensa y absorbente: me escapaba del trabajo, me inventaba excusas para los amigos… con tal de apurar cada hora del día a solas con ella. Imposible que durara eternamente, en el verano del 2002, tras un desastroso fin de semana que pasamos fuera, la dejé a dormir en casa de un amigo común y no volví a verla nunca más.

Mal que bien recuperé mi vida anterior y seguí adelante. Pero hace unos meses, ordenando la oficina encontré una foto suya, y fue evidente que no había superado aquello. Me armé de valor y lo hablé con Eva. Por suerte supo entender que ese hueco no podían llenarlo ni ella ni los chiquitajos, y a regañadientes aceptó que intentara recuperar el contacto. Pero seis años son muchos, demasiados, y hay cosas que es mejor recordarlas como uno cree que fueron, antes que descubrir lo que en verdad han acabado siendo. Así que a falta del original, me puse a buscarle sustituta.

No fue tarea fácil, pero cuando vi a Gwendoline supe que la búsqueda había terminado…

Aquí Gwendoline, Wendy para los amigos, aquí unos lectores.

Además, la buena gente de SBR nos hace un precio a la muchachada del Team Calella Triathlon (no hay manera: cada vez que lo escribo me da la risa tonta), así que ya están los pedidos hechos, las señales pagadas, y a finales de mes será mía y sólo mía.

Pero tiempo habrá para glosar las excelencias de Wendy y narrar las guarrerías que hagamos juntos. Dejadme hoy que recuerde a Marlene, y ese breve lapso de felicidad que compartimos…

Marlene y yo, retozando en las laderas del prepirineo aragonés.

…y que le dedique el estribillo de la canción de esta otra Marlene, deseando que todo vuelva a ser wie einst, Lili Marlene, como entonces, querida Marlene, como entonces…

Sardinas asesinas

agosto 9, 2010

Ahora que ya está muerto y enterrado el acuatlón de Blanes, no tengo ya que guardar silencio por más tiempo. Blanes iba a ser, y de hecho ha sido, el reencuentro de Eva con la competición. Que estaba a su alcance yo no lo dudaba, y creo que ella tampoco: Eva venía de serie con un motorcillo diesel, que independientemente de si ha entrenado o no, lo mismo al trote, que al nado, que al pedaleo, cochineros siempre, aguanta hasta perderse tras el horizonte si hace falta.

Así que cualquier duda sobre su capacidad para acabar la prueba con dignidad era mental. Tampoco es que haga falta ser Joe Simpson bajando el Siula Grande (¿Que quién coño es Joe Simpson, que qué cojones es el Siula Grande? Ya está usted tardando, joven: lea el libro, vea la película, búsquelo en wikipedia, pero no nos insulte con su ignorancia) para acabar un triste acuatlón. Pero es que más allá de las mariposas en el estómago que todos tenemos en la línea de salida, o de ese miedo tonto (y en este caso justificado) a llegar el último, Eva le tiene pánico a morir devorada por las alimañas marinas. Así que hacerle nadar en el mar es siempre un gran interrogante. “Pero tonta, ¿qué te va a atacar, una sardina asesina? ¡Que esto es el Mediterráneo, mujer, que aquí lo más peligroso que te vas a encontrar es un tampón usado!”

Así que, estando así el patio, qué no hubiera pasado de haberle enseñado este vídeo del año 1992, filmado en Tossa de Mar, que no estará a más de 15 Km nadando de Blanes.

Y ahora a ver cómo hago yo para convencerla de que se meta en el agua el 19 de septiembre en Ampuriabrava

Rata madre a la carrera

agosto 7, 2010

Parece que este domingo las voy a pasar bastante putas, porqué me llevan a hacer una prueba que consiste en nadar, correr y volver a nadar, y eso que parece ser que la lógica que sigue el orden de este tipo de acontecimientos, es que nadar se hace lo primero no sea que ya estés, al final, muy cansado, te dé un chungo en alta mar y se te lleve la parca…

¡No hagáis olas, cabrones!

Y yo me pregunto por qué no se seguirá esa misma lógica en esta prueba y que se nade más al principio, así de seguido, PARA luego acabar corriendo, que siempre es mucho más digno llegar a la meta de pie, que tener que salir del agua agotada y medio mareada… Pero bueno hacer esto no es obligatorio, así que no me voy a quejar más de lo que me llevo quejado aquí. Bueno me reservo un quejidito en la manga para el día D, un par de horas antes de la hora H, cuando mi bien amado esposo me arranque de la cama para ir a nadar, correr y volver a nadar, puede que entonces me vuelva a quejar flojito y entre dientes… Sería más adecuada la palabra refunfuñar, como cuando vas a hacer un examen que no te sabes…

Y es que a diferencia del padre de mis hijos y alma mater de este blog, a mí lo de correr me cansa mucho, disfrutar lo que se dice disfrutar sólo lo justito, y sólo si se conjuran los astros a mi favor, que no es poco. Y eso que una servidora se calza unas pedazo de nikes de esas que salen en los anuncios y que hacen que no te canses apenas, ni sudes en verano ni te mojes cuando llueve… Pero nada, para mí lo de correr supone un medio y no un fin. Pero vaya, así y todo, y medio gracias a Jaime que me da con el látigo cuando estoy de bajoneti, medio porqué ya idealizo mis carnes prietas cuando sea capaz de correr 10 kilómetros seguidos a una velocidad digna y sin hacerme caca, que me está gustando, qué puñetas, y que no desisto e insisto en este noble y agotador deporte. que ya he abandonado la velocidad absurda y ahora voy a por el trote cochinero.

Un par de meses más y tal que así de prieta me veo.

Y eso que la perra tira de mí hacia atrás cuando está más cansada que yo, o el perro se lanza hacia delante a por el caniche de turno, cuando no son los dos que tiran a la vez uno hacia delante y el otro hacia atrás, o el bajo-culo que me da un tirón, o un pseudo atleta rechoncho y octogenario que me adelanta sin despeinarse cuando una opina que está en el máximo de sus posibilidades atléticas… Ya contaré, el lunes, la crónica de una mañana de verano. Si no fino antes, claro está.

Dame droja, doctor

agosto 5, 2010

El lunes me sentí Lou Reed, abandonando la comodidad de su loft en Ludlow Street, cruzando todo Manhattan hasta Harlem, apostándose en el cruce de Lexington con la 125, sintiéndose enfermo y sucio, más vivo que muerto, y waiting for the man, para comprarle 26 pavos de deliciosa y nutritiva heroína…

Aunque ya que estoy de revival musical, igual la cosa es más como Mother’s Little Helper, esa canción de los Rolling Stones dedicada a todas las señoras de mediana edad enganchadas a los ansiolíticos…

De vuelta al mundo real, la cosa es que mis putos lumbares volvieron a darme guerra. Se conoce que lo bien que se me dio en Malgrat me sorbió el seso, y durante la semana subsiguiente se me fue de las manos lo de correr. Llegados al sábado, tenía alguna molestia aislada en la espalda, que el domingo se volvió insistente, y para el lunes frisaba en lo insoportable. Abandonada a su suerte, la cosa acababa conmigo postrado en cama sin poder moverme para el miércoles, jueves a más tardar.

Así que como mis lumbares y yo ya nos vamos conociendo, nos plantamos en urgencias, a repetir el mismo paripé de tantas veces:  “Me duele aquí, doctor… No, el dolor no radía a las piernas… Ajá, reposo, antiinflamatorios, relajantes musculares y en una semana como nuevo… Una cosita más, doctor… Esa primera dosis de Voltarén, ¿no podría usted pinchármela?” Es decir, que fui al médico a conseguir una receta de benzodiazepinas, como las mamás de los rolling, y a que my man me inyectara mi dosis de delicoso y nutritivo diclofenaco sódico, como Lou…

¡Bendito seas, ácido 2-(2-(2,6-diclorofenilamino) fenil)acético inyectable!