Posts Tagged ‘Jaime’

Unidades de millar

diciembre 11, 2012

Esta mañana el odómetro de la buena de Kimberly ha alcanzado cifras memorables. Por un lado, ha superado los 3000 Km. Pero es que además de la efeméride métrica está la imperial, que unos cuantos más de vez y media 1609 Km, lo que vienen siendo 1500 millas, los hemos rodado a este otro lado del charco. Porque las ratas nos hemos ido a hacer las Américas. Y ya se sabe lo que pasa con los barcos si empiezan a irse las ratas, avisado quedas, querido lector.

Kimberly, con la sonrisa pintada de carmín y el bolso que le regaló, saliendo a la calle buscando amor...

Kimberly, con la sonrisa pintada de carmín, el bolso que le regaló y aquel vestido que nunca estrenó, saliendo a la calle buscando amor…

Y es que Kim se ha convertido en mi medio de transporte a y desde el trabajo, algo que nos ha cambiado la vida radicalmente a los dos. Yo he hecho el trueque bueno: dos horas al día metido en el coche, por una pedaleando bajo el claro sol de la eterna primavera del sur de California. Porque aquí nunca llueve. Menos cuando sí, claro…

Kimberly no sé como llevará haber cambiado sus zapatitos de cristal del 23C, por unos zapatones del 28C, y además llevar transportín, alforjasluces delante, luces detrás, luces en las ruedas… Y para cuando vengan las lluvias esas que nunca vienen, ya tengo esperando los guardabarros. Pero bueno, que se joda, que es sólo una puta bici, a ver si nos vamos a volver todos locos ahora.

Coitus Interruptus

septiembre 8, 2011

El sábado fue el triatlón de Guadalajara. Desde que pagué los 90 euracos de la inscripción, hará cosa de un mes y medio, andaba yo cavilando sobre la elevada cuestión de si era lo adecuado dar por terminada la temporada allí mismo, o si merecería la pena alargarla un poquito, y hacer el de Tossa de aquí a una semana. Y quien sabe si en un arrebato de última hora decidir que a la mierda y apuntarse al Challenge.

Sin haber resuelto el dilema me fui a dormir el jueves pasada la medianoche, después de un largo viaje en coche desde Granada a casa de mis padres en Cerceda, en la sierra madrileña. Y todavía andaba rumiando los pros y los contras a la mañana siguiente, cuando bajé a pasear a los perros, y descubrí que durante la noche unos buenos samaritanos habían decidido por mí…

Hijo de puta, hay que decirlo más.

Como decía aquel, vistos los huevos, se sabe que es macho. Y ahora es muy fácil decir que fue una estupidez dejar una bicicleta que viene a costar el salario medio español de un mes toda la noche en el maletero, que es una cosa muy golosa y normal que te la roben. Pero mira, ingenuo yo no pensé que un pueblecito de la sierra, medio vacío porque los veraneantes ya se han vuelto a la ciudad, fuera a resultar un territorio sin ley.

Y claro, sin bicicleta, ni triatlones, ni temporada, ni hostias. ¡Resulta que llevo de off-season más de un mes, y ni me había enterado!

Donde quiera que estés, querida Wendy, así se te reviente una rueda en cualquier descenso, y el hijo de puta que te monte acabe en el fondo de un barranco con la columna rota, lejos de donde nadie pueda verle u oírle, y muera una muerte lenta, dolorosa y horrible. Amén.

La gran hazaña a nado

octubre 18, 2010

Aquí estamos de nuevo para explicar peripecias y aventurillas de esta vuestra  humilde servidora.

Esta vez se trata de una gran, enorme, magnífica aventura marina de la cual, bien sabe dios,  me intenté escaquear, y es que como dice mi hijo muy sabiamente “yo no soy ningún valiente”… pues eso.

Pero así y todo me lancé a las agitadas aguas mediterráneas una solitaria y perturbadora mañana de agosto en un pequeño pueblo de Granada llamado La Herradura…

Allá que nos íbamos mi esposo Jaime a quién ya todos conocéis, mi suegro y padre de mi esposo, el Sr. Manolo, un importante ingeniero químico de fama internacional, mi querida cuñada la tita Ana, una de las mentes más brillantes que ha dado la física moderna y la menda lerenda, una reconocida interina del cuerpo auxiliar de la administración general de la Generalitat de Catalunya.

Después de dejar atados los más mínimos detalles logísticos como esconder zapatos y toallas en la otra playa, comprar gorros para la cabeza y decidir que la inmensa boya de señalización (no fuera que nos acabara arrollando un patinete) debía ser arrastrada por Jaime, nos lanzamos a la mar a la señal de un, dos, tres, mariquita el último. Allá que íbamos pues, como jinetes del apocalipsis, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. “¿Iré más lento que los demás?”, “¿Me dará un tirón en el pie?”, “¿Me va a joder la travesía la puta boya?”,”¿Me devorarán los tiburones?”…

Y nadamos, y seguimos nadando y nadamos más… mucho mucho, pero que mucho rato más… No sé cuantos kilómetros fueron, ni cuánto tiempo estuvimos dale que te pego, ahora un ratito a crol, un ratito a braza, ahora hago el muerto para que me dé el solete en la jeta, ahora me echo unas risas tocando la pierna de mi marido para que piense que le ataca una sardina, mientras me dice muy serio,  que por favor deje de nadar a escasos 5 mm de su diestra…

La parte positiva fue la cantidad de pececitos de colores que vimos, y que una vez más me queda demostrado que nadar no cansa, y que ser David Meca no tiene ningún mérito una vez superado, por el método de la exposición a la fauna marina, el pánico atroz, que después de 15 minutos no deja de ser mal rollete, después de media hora  ligero malestar y a la hora y media de asunto juro que hubiera cabalgado encima de un tiburón blanco con tal de llegar a la orilla de una vez.

Y ya está. Seguiremos relatando aventuras cuando sucedan, que va a ir para largo porqué me encuentro en un momento de mi vida muy muy perro.

¡Yoyalodije!

septiembre 24, 2010

Una escueta nota informativa dirigida a todos los agoreros y profetas del infortunio ajeno, así como a sus señoras madres, que son unas santas a pesar de ser ellos unos hijos de puta, para hacerles saber que el pasado jueves, 9 de septiembre de 2.010, el destino tuvo a bien dejar de posponer lo inevitable, y pisé un cristal mientras paseaba descalzo por la calle.

¡Si es que hay que ser gilipollas!

Lamento eso sí comunicarles igualmente que, en contra de los sinceros deseos que no dudo albergaban, el suceso se saldó con poco más de una semana de bien merecido descanso: ni tétanos, ni gangrena, ni ébola, ni ninguna otra de las horribles infecciones de las que mi falta de juicio me hace merecedor. Aunque con la media hora de la enfermera hurgándome con la aguja y las pinzas hubieran ustedes disfrutado, la verdad sea dicha.

Reciban sin más el testimonio de mi consideración más distinguida, así como mi declarada esperanza de que les agarre un buen dolor de huevos.

¡Santiago y cierra, España!

julio 26, 2010

Aunque a Eva le cueste creerlo fue el 27 de julio de 2003 cuando la acompañé a enfrentarse con su primer (y único) triatlón, a las por entonces remotas playas de Malgrat de Mar. Ese día Andy & Lucas mandaban en la lista de los 40 con Son de Amores, la bici fue una puta pesadilla, y quedamos penúltima (ella) y último (yo). A pesar de todo los dos recordamos la experiencia con cariño.

Así que siete años después, renacido para el deporte y viviendo a un cuarto de hora mal contado de Malgrat, era justo y necesario personarse en la edición de este año, que iba ya tocando estrenar los colores del Team Calella y sacar mis pies descalzos a pasear en competición. Cargué la bici, la suegra, a Eva y a Gabriela en el coche y para allá que enfilamos de buena mañana.

Rondaban las nueve y media cuando empezó el cachondeo, con salida a la carrera desde la playa. En 500 m de natación pueden pasar muchas cosas, sobre todo si decides empezar tranquilamente desde atrás, “para ahorrarme el follón,” olvidando que la gente no sabe nadar, así que vas a acabar en la centrifugadora igualmente. Tras un poco de zafarrancho dando y recibiendo, encontré mi lugar en el mundo, emparejado con un fornido muchachote que lucía una estilosa braga náutica. Quiso además el destino que fuéramos sincronizados, pero en contrafase, así que durante un buen trecho mi rutina fue respirar, mirar el fondo, mirarle fijamente el paquete, mirar el fondo, repetir…

Rumbo a la orilla liderado por mi paquete guía... (Foto de Marc Monguilod)

Pero todo lo bueno se acaba, y tras la natación llegó la bici. ¡Ay, la bici! O más bien, ¡ay, mi proverbial impericia bajando! Yo creo que es cosa del materialismo ateo: no confío en más vida que esta, la terrena, y le tengo por tanto mucho, mucho apego. Así que me pasé tres cuartos de hora con los nudillos blancos de apretar los frenos, los dientes rechinando de puro pánico, mientras cosa de mil millones de hombres, mujeres, niños y ancianos me adelantaban zumbando trialera abajo a la voz de “per l’esquerra!”

Ventajas de ser una nenaza, llegué a la transición fresco como una lechuga, así que la carrera se convirtió en un despiadado ajuste de cuentas. Mis sucios pies descalzos se hartaron de patear traseros: creo que adelanté 999.999 puestos, porque yo pasé a cosa de un millón, y a mí sólo me pasó uno.

Como los gorilas, uh, uh, uh...

La mierda pinchada en un palo de bici que hice lastra irremediablemente mi desempeño. Pero me voy contento, qué caray, que no se me ha olvidado nadar, y ya corro descalzo igual de mal que lo hacía calzado. Mis expectativas están colmadas: vuelvo a ser un triatleta mediocre.

Instalado en la plácida mediocridad del percentil 67.

Completada la fazaña, sólo quedó celebrar como es debido la astral conjunción de mi santo y de O Patrón, poniéndonos en las expertas manos de las chicas de Cal Tio Joan.

Reponer con prontitud las sales y fluidos perdidos es la clave de una buena recuperación.

¡Ouch!

junio 4, 2010

¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre, leñe!  Hace un par de meses estaba regodeándome en la cantidad de carreras que iba yo a hacer, y en lo rápido que iba a correrlas, y no pasó ni una semana hasta que la espalda mandó a parar. Seis semanas, seis, como los toros, que me he pasado sin correr.

Y ahora que he comenzado de nuevo a recorrer el largo y tortuoso camino de la recuperación, la fatalidad vuelve a golpear: el primer día que probé a correr de nuevo, por supuesto que descalzo, pisé un pedrusco oculto entre la hierba y me hice un hermoso siete en mitad del pie.

¡Pupita!

Pero si aquel puto cristal que me saqué de la base del dedo meñique en enero, y que debía de haberse infectado, porque dolía, horrores, que ni caminar podía…

Aguda espina dorada / quién te volviera a sentir / en el corazón clavada.

…si ese puto cristalito, iba diciendo, no me hizo desistir, no iba ahora una heridita de ná a ser diferente. ¡Si ni siquiera sangró!

Que habrá quien piense que por los cojones la fatalidad, que si acaso será la gilipollez. Pero qué sabe nadie… Y a ver si va a resultar ahora, con la cantidad de paisanos que ve uno por la calle con una pulserita Power Balance de esas, que al que haya que echarle en cara lo gilipollas que es sea a mí…

Leeroy Jenkins

marzo 11, 2010

La semana pasada la VISA estuvo al borde de la combustión espontanea: me puse a pagar inscripciones a carreras y me quedé sólo… De momento, el próximo par de meses, a falta de algún duatlón, previsiblemente el de Vic, saltaré al ruedo en:

Si alguna competición tiene un círculo rojo en el calendario esa es claramente el Half: para eso es para lo que estoy entrenando como un cabrón, si no de qué… Lo del Costa Brava Xtrem es más que nada un divertimento: ya que habrá que hacer un último gran entrenamiento a pie antes del Half, ¿por qué no disfrutar del paisaje? Y la Cursa Bombers la correré con Eva, a ver si se motiva un poco, que me está muy vaga últimamente.

Y luego está la media de dentro de apenas dos semanas… La tenía en mente más que nada porque está en la planificación que el míster nos puso a la muchachada del Team Calella Triathlon. Me parecía demasiada distancia demasiado pronto, pero oiga, nadie dijo que esto fuera a ser divertido: si había que correrla se corría.

Pero a medida que se acerca la voy mirando con ojos más y más golosos. Últimamente me estoy gustando corriendo, a qué negarlo: desde la nada, y con mi solo esfuerzo, he alcanzado las más altas cotas de miseria… Si hace un mes sufría para correr a seis minutos el kilómetro en llano, ahora voy cómodo a cinco y medio incluso trialera arriba, trialera abajo por el bosque. ¡Hasta algún parcial intermedio a cuatro y pico he visto! Algo tendrá que ver que he dejado de zampar como un gorrino y estoy perdiendo peso sin prisa, pero sin pausa. Que te jodan, Paulo Coelho, pero pareciera que el Universo conspirase para que haga un marca impensable hace nada…

Así que he estado dándole vueltas, y la decisión está tomada, ese día haré un Leeroy Jenkins: saldré a cinco minutos el kilómetro, y a ver qué pasa. Lo más probable es que reviente, y acabe tirado esperando a la muerte (que no vendrá a mí como enemiga) a la puerta de algún camping entre Santa Sussana y Malgrat. Pero si la adrenalina de la competición hace su trabajo puede, sólo puede, que salte la banca de mi idea original de acabar en 1h55′. ¿Entrenamiento con dorsal? ¡Y una mierda!

Sorpresas te da la vida

febrero 9, 2010

El despertador ha sonado esta mañana a las 6:15. La lluvia seguía sonando en el tejado, igual que toda la noche, y se oía soplar el viento con fuerza. Cuando he empezado a desperezarme, he notado las agujetas de las putas pesas de ayer clavándose como alfileres en las piernas. “Y yo tengo que correr 12 Km… Su puta madre…”

Me ha costado un triunfo, pero he conseguido levantarme, vestirme, y sacar a Walter y Rosita a hace un pis, y ver cómo de feo estaba el día.  Y estaba peor. De vuelta a casa he procurado no pensar demasiado y simplemente salir a correr. “Si está muy chunga la cosa, hago hoy los 6 Km del jueves, y luego ya veremos.”

Arrancar no ha sido fácil. Que nunca lo es. Pero hoy menos. Durante un buen rato he ido esquivando los charcos, hasta que me he encontrado con una piscina que no me ha quedado otra que cruzar por medio con el agua por los tobillos. Y será que he dejado de preocuparme por una cosa tan estúpida como que se me mojaran o no los calcetines, pero todo ha empezado a mejorar a partir de ahí. Con el viento en la cara, la lluvia chorreándome por el cuerpo, chapoteando en los charcos, oyendo las olas romper en la oscuridad, abierto a la tierna indiferencia del mundo, comprendí que había sido feliz, y que lo era todavía.

Luego, claro está, la placentera y feliz sensación de poder seguir corriendo hasta el horizonte, ha dado paso al sufrimiento. Pero bien está lo que bien acaba, y cada parcial volviendo ha sido (ligeramente) más rápido que yendo. Conste que en términos absolutos no he hecho una mierda: algo más de 12 Km en 1h12′ redondos. Pero es la distancia más larga que he corrido en años, y parece que la batalla por correr a menos de seis minutos por kilómetro está ganada: ¡que tiemblen los cinco minutos! Y que me lo he pasado como los indios, joder…

Además, bonus track, hacia el final de la carrerita mis FiveFingers han cumplido sus primeros 100 Km.

San Silvestre 2009

enero 13, 2010

Gabriela nació el 14 de noviembre de 2.009. Súmale los 40 días reglamentarios del puerperio y te plantas en Nochebuena. Como celebrar el nacimiento del hijo de Dios follando fijo que te condena al fuego eterno, para el fin de su cuarentena Eva y yo nos fuimos a correr. Para ella fue la primera vez en cerca de un año, y aun así aguantó 20 minutos de trote cochinero sobre las flamantes Nike Air Span 6+ que le había traído Papá Noel. Y acabó contenta y todo, la muy jodía…

Elegidas por ser las más molonas de la tienda.

Tres días después, cuando las agujetas remitieron, volvimos a correr juntos, esta vez casi media hora, esta vez parando a caminar una media docena buena de veces, esta vez sin sonrisas ni contentos. Nadie dijo que aquello fuera a ser divertido, oiga.

En cualquier caso, quedó convencida de que correr media San Silvestre era factible, que era de lo que se trataba. Así que el día 31 allí que nos plantamos, sin dorsal ni leches. Que sí, que lo que es estar, está mal eso de no pagar la inscripción. Pero vamos, que tampoco me dan mucha pena los señores de Nike: ellos se empeñan con denuedo en joder una carrera preciosa, llenándola de gente que necesita de campañas mongoloides que les convenzan de que correr es guay, nosotros no les financiamos el despropósito.

Su puta madre qué frío hace...

La carrera propiamente dicha, sin demasiadas incidencias reseñables… Nos pelamos de frío esperando más de media hora a que nos dieran la salida, a Eva le entró el agobio de que su pequeñina llevaba casi tres horas sin la tetita de mami y se lanzó a tumba abierta bajo la lluvia, así que llegamos en un visto y no visto a Neptuno, donde pusimos fin a nuestra participación.

Hubo, eso sí, una cantidad apreciable de cachondeo del respetable a costa de que yo corriera descalzo. Estuvo el tipo al que le pudo la curiosidad y me preguntó directamente, y que no acabó de creerse, como le dijo Eva, que fuera una promesa para que Raúl juegue el Mundial. Tampoco parecí convencerle yo cuando le dije que era el futuro, y que todo el mundo lo haría de aquí a un par de años. Aunque lo mejor sin duda fue la conversación que les escuché a un padre y su hijo, según los adelantábamos:

– ¡Mira papá! ¡Ese va descalzo!

– Y más atrás había uno con el culo al aire…

Sus Majestades de Oriente

enero 8, 2010

Los Reyes Magos llegaron unas horas temprano, así que cuando volví del trabajo el día 5 había un paquetito esperándome. Dentro, mi regalo de Navidad a mí mismo: unas Vibram FiveFingers, y unos calcetines Injinji para acompañarlas.

De puro feas hasta son bonitas...

Me las puse de inmediato, y es una experiencia curiosa: acertar a meter cada dedo en su sitio, tejido en contacto con los laterales de los deditos de los pies… Pero en un par de minutos te habitúas a tanta nueva sensación y realmente se ajustan como un guante. Salimos esa misma noche a dar una vuelta, a que Lucas presentara sus respetos a los Reyes Magos en su desfile triunfal por Calella. Y mi primera impresión fue que aquello se parecía demasiado a ir de verdad descalzo. Supongo que esperaba tener los pies más calentitos, y que me molestaran menos las piedrecitas del camino.

El día 6, mientras los otros niños sacaban a pasear sus flamantes bicicletas y coches de control remoto, yo llevé mi juguete nuevo a correr al paseo de la playa. Curiosamente esta vez tuve justo la sensación contraria: se parece menos de lo que me esperaba a correr descalzo. La gravilla se vuelve prácticamente imperceptible, y dejas de oír voces viniendo del carril bici, con su asfalto y su cemento liso y sin relieves, llamándote para que corras por ahí, en vez de sobre la tierra, con sus putas chinitas. Pero la comodidad la pagas en propriocepción. Y es que sin chinitas jodiendo, no hay recompensa inmediata por relajar los pies, mantener la cadencia alta, flexionar las rodillas…

A punto para salir al mundo exterior.

Supongo pues que cuando vuelva el calorcito, retomaré lo de correr descalzo de verdad. Pero tanto para el frío como para cuando vuelva a correr por montaña, creo que ya tengo calzado. Abril, con la prueba de fuego del Costa Brava Xtrem será un buen momento para comprobarlo.

Quiero unas, ¿dónde me las compro?

Primero, un par de recomendaciones:

  • Pruébatelas antes de comprar. Las guías para elegir talla están muy bien, pero a poco que tus dedos se salgan un poco de lo habitual puede haber sorpresas. Mi pequeño meñique a mí me obliga a llevar una talla más de lo que pensaba.
  • Vas a parecer gilipollas. O al menos mucha gente va a pensar que pareces gilipollas. No tan gilipollas como si fueras descalzo del todo, pero gilipollas en cualquier caso. A lo mejor en el barrio de Gràcia en Barcelona, o en el de Malasaña en Madrid, resultan de lo más trendy y cool. Pero fuera de sus fronteras recuérdalo: pareces gilipollas.

Si aun así quieres unas, la cosa no acaba de ser fácil en España. Hasta donde yo sé:

  • En Barcelona tienen alguna talla de algún modelo en Balmat, en la tienda de Gran Vía.
  • En Zaragoza está Osso, donde yo me las probé. Tienen además una tienda online, 5dedos.es, que es donde acabé comprando. Si estas acostumbrado a comprar por internet el procedimiento es un poco artesanal: transferencias bancarias, llamadas telefónicas… Pero la experiencia ha sido muy buena a pesar de todo.
  • En Madrid, por lo que he leído,  parece ser que en algún momento las tuvieron en Indian Tarifa, aunque no lo he comprobado por mí mismo.
  • En Granada, está Sportfin, que además gestionan fivefingers.es, la otra tienda online española, así que es de suponer que las tengan a la venta también. Mi talla no aparecía disponible, y no contestaron a mi correo preguntándoles por disponibilidad futura, así que perdieron un cliente. El sistema de pago parece más automatizado, vía PayPal.